Un accidente de tráfico (o un incidente en el trabajo) suele pillarte con la mente en blanco: adrenalina, nervios y mil dudas a la vez. Por eso conviene tener claro un guion sencillo. En este artículo vas a ver qué hacer en caso de accidente paso a paso, desde la seguridad y los primeros auxilios hasta los trámites con la aseguradora y, si procede, la reclamación legal.
La idea es que, si te ocurre algo —un accidente de coche, un siniestro en carretera o un accidente de trabajo— sepas actuar con orden, sin precipitarte y sin cometer errores que luego compliquen la indemnización o la defensa de tus derechos.
Cuando hablamos de protocolo de actuación en caso de accidente de tráfico, la clave es priorizar la vida y la seguridad por encima de todo lo demás. No se empieza discutiendo “quién tuvo la culpa” ni rellenando papeles. Se empieza evitando que el accidente empeore.
El esquema clásico es proteger avisar socorrer. Es simple y funciona porque te obliga a ir en el orden correcto:
Aplicado a la práctica: ante un accidente lo primero que hay que hacer es comprobar que tú y los demás estáis fuera de peligro inmediato. Si tú te conviertes en una víctima más, todo se complica.
En un siniestro en carretera, lo más peligroso suele ser el tráfico que sigue circulando. Si puedes hacerlo sin exponerte:
Si hay riesgo de incendio, humo, derrame de combustible o el coche está en un punto ciego (curva, rasante), la prioridad es alejarse y pedir ayuda cuanto antes.
En España, lo más práctico es llamar al 112. Procura mantener la calma y da información útil:
Esto acelera la llegada de los recursos adecuados (ambulancia, bomberos, policía) y evita pérdidas de tiempo.
El objetivo no es “hacer de médico”, sino ayudar sin empeorar la situación. Este protocolo pasos primeros auxilios puede guiarte:
Si te preguntas qué es primer auxilio, piensa en acciones básicas y urgentes que se aplican antes de que llegue un profesional sanitario. Su valor está en que, bien hecho, puede mantener a una persona estable y evitar daños mayores. Mal hecho, en cambio, puede complicar lesiones, especialmente si hay trauma cervical o de columna.
Una vez controlada la seguridad, llega el momento de actuar con cabeza. Si estás en condiciones y la situación lo permite, esto es lo más recomendable tras un accidente de coche:
Todo esto te sirve tanto si vas a tramitarlo por la vía del seguro como si necesitas acreditar daños en una reclamación posterior.
Esta duda es muy común: ¿debe moverse a los heridos? La regla general es no moverlos si no existe un peligro inmediato. En accidentes de tráfico puede haber lesiones internas o afectación cervical que no se aprecia a simple vista. Mover a alguien sin necesidad puede agravar una lesión de columna.
¿Cuándo podría estar justificado moverlos? Solo en situaciones de riesgo grave e inminente, por ejemplo:
Si no estás seguro, lo más prudente es seguir las indicaciones del 112, mantener a la persona tranquila y evitar movimientos bruscos.
Si no hay heridos y las circunstancias son claras, lo habitual es rellenar el parte amistoso. Firmarlo no es obligatorio, pero suele ser lo más práctico porque ayuda a la aseguradora a entender el siniestro. Eso sí: revisa lo que se marca en el croquis y en la descripción, y no firmes si la otra parte está poniendo una versión que no coincide con lo ocurrido.
Si hay heridos, desacuerdo fuerte, posible delito (alcohol/drogas), daños importantes o la otra parte se niega a colaborar, lo recomendable es llamar a la autoridad para que levante atestado. El atestado no garantiza automáticamente “quién gana”, pero aporta un respaldo objetivo que suele tener mucho peso.
Recuerda además el plazo habitual para comunicarlo a tu aseguradora: lo normal es hacerlo cuanto antes y, en muchos casos, dentro de los 7 días siguientes (revisa tu póliza y no lo dejes pasar).
En materia de indemnizaciones por lesiones y daños derivados de un siniestro, los plazos importan. Aunque parezca que hay margen, dejar pasar meses sin gestionar documentación médica, facturas, partes de baja o informes, suele jugar en contra.
Además, si has tenido molestias que han requerido asistencia sanitaria, es importante que quede constancia médica desde el principio. No por “exagerar”, sino porque si no hay registro temprano, luego es más difícil vincular el dolor o la limitación al accidente.
Hay casos que se resuelven con facilidad por el seguro, pero otros se tuercen: discrepancias sobre la culpa, ofertas a la baja, lesiones con evolución lenta, secuelas, pérdida de ingresos, etc. En estos supuestos, puede marcar la diferencia contar con un abogado especializado en accidentes viales que conozca el procedimiento y el baremo aplicable, y que sepa qué pruebas son realmente útiles.
Un despacho especializado suele ayudarte a:
No todos los accidentes ocurren en carretera. Si te ocurre un accidente de trabajo, también hay un protocolo que conviene seguir, porque afecta a tu asistencia sanitaria, tus prestaciones y, en algunos casos, a responsabilidades de la empresa o de terceros.
Si te lesionas trabajando o yendo/volviendo del trabajo (según el caso), actúa así:
Este orden reduce el riesgo de que el accidente se “desdibuje” o se intente calificar como contingencia común cuando corresponde como laboral.
El parte de accidente de trabajo es un documento clave, porque fija oficialmente que el hecho ocurrió en el marco laboral. Revisa que los datos esenciales estén bien: fecha, hora, lugar, descripción del suceso y lesión. Si hay errores, luego cuesta corregirlos, y puede afectar a prestaciones o a reclamaciones.
Si el accidente está relacionado con falta de medidas de seguridad, equipos defectuosos o ausencia de formación, es especialmente importante documentar todo con rigor. No se trata de “buscar culpables” en caliente, sino de proteger tus derechos y facilitar que se investigue correctamente.
Da igual si es un siniestro de tráfico o una lesión en el trabajo: hay fallos típicos que pueden perjudicarte. Si quieres saber qué hacer en caso de accidentes sin complicarte, evita estas conductas:
Si dudas sobre la responsabilidad, prioriza seguridad y documentación. Haz fotos, consigue datos de testigos y, si la situación lo justifica, solicita presencia policial. En el parte amistoso puedes reflejar los hechos de forma objetiva sin “condenarte” a una culpa que no tienes clara.
Si la otra parte se niega a firmar o intenta irse, toma matrícula, fotos y, si es posible, datos personales. Llama a la autoridad para que quede constancia. No discutas: céntrate en pruebas y seguridad.
Acude a valoración médica cuanto antes y explica que el dolor aparece tras el siniestro. La trazabilidad médica es importante tanto para tu salud como para cualquier reclamación posterior. Guarda informes, recetas y justificantes.
Aunque parezca leve, comunícalo y deja registro. Algunas lesiones empeoran con el paso de los días. Además, sin constancia puede ser difícil vincularlo al trabajo si luego necesitas baja o tratamiento.
En resumen, si te preguntas qué hacer en caso de accidente, quédate con dos ideas: primero seguridad (PAS: proteger, avisar, socorrer) y después documentación y trámites sin precipitarte. Tanto en un accidente vial como en un contexto laboral, el orden y la prueba marcan la diferencia.
Si necesitas orientación específica sobre tu caso, especialmente cuando hay lesiones, desacuerdo sobre la responsabilidad o dudas sobre la indemnización, contar con asesoramiento profesional puede evitarte muchos problemas. Si estás en Málaga, puedes contactar con nuestro despacho y te ayudaremos a analizar tu situación y los siguientes pasos.